Al sur de Italia, lejos de las postales previsibles de Roma, Florencia o Venecia, existe una ciudad que parece haber sido excavada por el tiempo.
Matera no se levanta simplemente sobre una montaña.
Está dentro de ella.
Desde lo alto, las casas color piedra parecen derramarse unas sobre otras hasta el borde de un profundo barranco. Techos que se convierten en calles. Escaleras que desaparecen entre muros. Iglesias escondidas en cuevas. Puertas que conducen hacia habitaciones excavadas directamente en la roca.
Son los Sassi di Matera.
Y detrás de su belleza existe una historia mucho menos romántica.
Una ciudad habitada durante milenios
Matera es considerada una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Las cuevas naturales de la zona conservan evidencias de presencia humana desde el Paleolítico y, con el paso de los siglos, fueron transformándose en viviendas, cisternas, iglesias, monasterios y pequeñas comunidades.
La ciudad creció adaptándose a la piedra en lugar de intentar dominarla.
Durante generaciones, familias enteras habitaron aquellas cavidades. La roca protegía del calor del verano y del frío del invierno, mientras un ingenioso sistema de canales y cisternas permitía recoger y almacenar el agua.
Pero el tiempo cambió el significado de los Sassi.
La vergüenza de Italia
Durante la primera mitad del siglo XX, muchas de aquellas viviendas habían llegado a condiciones extremas de hacinamiento y precariedad.
Familias numerosas compartían espacios excavados en la roca, en algunos casos junto a sus animales, con condiciones sanitarias que se habían vuelto incompatibles con una ciudad moderna.
Matera dejó entonces de ser vista como un vestigio extraordinario del pasado.
Se convirtió en el símbolo de una pobreza que Italia prefería no mostrar.
En 1952, una ley nacional dispuso la evacuación de los Sassi y el traslado de miles de habitantes hacia nuevos barrios.
Las cuevas quedaron vacías.
Durante años, aquella ciudad que había sobrevivido durante siglos comenzó lentamente a deteriorarse.
Pero la historia de Matera todavía no había terminado.
El regreso
A partir de la década de 1980 comenzó un proceso de recuperación.
Arquitectos, historiadores, habitantes y emprendedores empezaron a mirar nuevamente aquellas cuevas, esta vez no como símbolo de atraso, sino como un patrimonio excepcional.
En 1993, los Sassi y el Parque de las Iglesias Rupestres de Matera fueron declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.
En 2019, Matera se convirtió en Capital Europea de la Cultura.
En pocas décadas, una ciudad que había sido evacuada por sus condiciones de vida pasó a convertirse en uno de los grandes destinos culturales de Europa.
Y entonces llegó el cine.
De la Biblia a James Bond
Hay algo en Matera que parece pertenecer a otro tiempo.
Pier Paolo Pasolini la utilizó como escenario de El Evangelio según San Mateo. Mel Gibson encontró allí la Jerusalén que necesitaba para La pasión de Cristo.
Décadas después, las mismas calles de piedra cambiaron completamente de registro.
En No Time to Die, James Bond atravesó Matera al volante de su Aston Martin DB5 en una de las secuencias más espectaculares de la película.
Hollywood no necesitó construir demasiado.
Matera ya tenía el decorado.
Dormir dentro de la historia
La transformación de la ciudad produjo algo todavía más interesante para el viajero contemporáneo.
Algunas de las antiguas cuevas abandonadas fueron restauradas y convertidas en hoteles extraordinarios.
Uno de los ejemplos más notables es Sextantio Le Grotte della Civita, instalado en la parte más antigua de los Sassi.
No intentaron esconder la piedra.
La dejaron hablar.
Habitaciones enormes excavadas en la roca, paredes irregulares, bañeras independientes, mobiliario mínimo, puertas antiguas y una iluminación tenue que por momentos recuerda más a las velas que debieron iluminar aquellas cuevas siglos atrás que a un hotel contemporáneo.
Es lujo, pero entendido de otra manera.
No consiste en llenar una habitación de objetos.
Consiste en poder dormir dentro de varios siglos de historia.
Matera después del atardecer
Sin embargo, quizá el momento en que realmente se comprende Matera llega cuando desaparecen los visitantes del día.
Al caer el sol, la piedra cambia de color.
Las primeras luces aparecen dentro de las casas y los pequeños hoteles. Las iglesias se recortan contra la oscuridad. Desde los miradores, cientos de puntos amarillos comienzan a encenderse sobre el laberinto de los Sassi.
Entonces ocurre algo extraño.
La ciudad que alguna vez Italia quiso vaciar vuelve a parecer habitada desde siempre.
LA LIBRETA DEL VIAJERO
– EXPERIENCIAS IMPERDIBLES
• Recorrer a pie el Sasso Caveoso y el Sasso Barisano.
• Cruzar hacia el Parque de la Murgia Materana para contemplar la ciudad desde el otro lado del barranco.
• Descubrir sus iglesias rupestres y visitar la extraordinaria Cripta del Pecado Original, en las afueras de Matera.
• Reservar tiempo simplemente para perderse: en Matera, muchas veces la mejor calle es precisamente aquella que uno no tenía previsto tomar.
– DÓNDE DORMIR
Para vivir la experiencia completa, la clave es elegir un alojamiento dentro de los Sassi. Sextantio Le Grotte della Civita es una de las opciones más singulares: antiguas cuevas recuperadas mediante un riguroso proyecto de conservación y convertidas en habitaciones y suites donde la arquitectura original sigue siendo la absoluta protagonista.
– CÓMO LLEGAR
El aeropuerto más práctico es el de Bari, situado a unos 60 kilómetros de Matera. Desde allí operan servicios de traslados y autobuses directos. También es posible viajar hasta la estación Bari Centrale y continuar mediante los servicios ferroviarios regionales. (Nota para el viajero: Para una experiencia sin contratiempos, nuestra recomendación es reservar un traslado privado desde el aeropuerto de Bari directamente hasta el hotel).
– CUÁNDO VIAJAR
La primavera y comienzos del otoño permiten disfrutar de Matera con temperaturas sumamente agradables para recorrerla a pie. Y hay que recorrerla a pie: unos buenos zapatos cómodos no son una recomendación menor, ya que las escaleras, los desniveles y los pavimentos de piedra forman parte indisociable de la experiencia.
Matera no es extraordinaria porque haya conseguido borrar su pasado.
Es extraordinaria porque finalmente comprendió que debía conservarlo.
2 comentarios
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Me parece un paisaje paradisiaco.
Prueba