El Belmond Caruso ocupa un palazzo del siglo XI en lo alto de los acantilados de Ravello, con vistas que se extienden 300 metros sobre el mar Tirreno. Esta posición privilegiada lo convierte en uno de los hoteles más fotogénicos de Italia.
Sus 50 habitaciones y suites conservan frescos originales, techos con bóvedas y pisos de mármol, mientras que los jardines en terrazas descienden hacia una piscina infinita que parece fundirse con el horizonte azul.
La piscina infinita
Considerada una de las más bellas del mundo, la piscina del Caruso ofrece una experiencia visual única: el borde desaparece en el horizonte del Mediterráneo, creando la ilusión de nadar en el mar.
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