Kioto tiene dos caras. La que ven los millones de turistas que visitan el Fushimi Inari o el Kinkakuji, y la que conocen quienes han tenido el privilegio de vivir entre sus calles. Esta es la segunda.
Los barrios que los turistas no visitan
Nishiki-koji, lejos del mercado turístico del mismo nombre, conserva talleres de artesanos que llevan décadas haciendo cerámica y textiles para los rituales del templo Gion. Nadie los encuentra en Google Maps.
El ritual del té que cambia todo
Una ceremonia del té en una casa privada con un maestro de cuarta generación no se reserva en Airbnb. Se consigue a través de conexiones locales, lleva meses de espera y transforma completamente la comprensión de la cultura japonesa.
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